viernes, 9 de noviembre de 2012

Toronto Canadá

Torre CN




Desde siempre tuve la idea de que Canadá podría ser el paraíso norteamericano, riqueza, orden, urbanidad, ajeno a guerras, imperialismos o demás ancestrales y perversas costumbres occidentales.

Pero me encontré con una realidad bien distinta de mis esperanzas, me encontré un país, que casi ni lo parecía, al menos con la concepción que aquí tenemos de eso, de lo que debe ser un pueblo, ya que en realidad ese matiz no existe, existe un mundo hecho para el trabajo, para la especulación, para una explotación de los recursos sin sentido alguno, una explotación para los explotadores.

No puedo hablar de toda Canadá, y supongo que habrá muchas diferencias de unas partes a otras. Conocí Toronto, una ciudad donde su final urbano es una utopía, una magnitud abrumadora, de interminables casas en bajo, donde el espacio es tal, y todo se hace tan extendido, que llegar a los sitios es todo un largo viaje que hay que hacer tras varios cambios de medios de transporte, donde encontrar un tienda es cuestión kilométrica. Solo en el núcleo central, junto al lago Ontario, la ciudad tiene la densidad suficiente para encontrar toda clase de comercios, y la ciudad se eleva hasta el cielo con gigantescos y modernistas edificios que dan la impresión de estar vacíos.
Toronto es una urbe con un crecimiento inimaginable para la mayor parte de una persona europea, pero un crecimiento forzado por los intereses de unos pocos que ha decidido un modelo de crecimiento basado en la expansión demográfica, y para ello no han dudado en vender la ciudad a la inmigración, de manera que no son los canadienses los que crecen y justifican ese monstruo de ciudad, sino los inmigrantes en general y los asiáticos en particular.

En esta ciudad, no existen los paseos que tanto necesitamos en Europa, allí solo se trabaja o se va a los centros comerciales a comer hamburguesas, todo el mundo lleva por la calle un vaso de platico con café, sobre todo de la cadena Tim Hortons.
Pude apreciar que el numero de mendigos y desviados mentales, era bastante importante, en un país donde presuponía que eso estaba erradicado de las calles.

En definitiva, e independientemente de mi decepción como país, Toronto me pareció uno de los peores sitios del mundo para visitar, no encontré nada interesante, salvo subir a la torre CN, de 500 metros de altitud,desde donde se puede ver toda la interminable ciudad, o llegar a Niágara para visitar las cataratas, que están a poco más de cien km de Toronto.









Vistas de Toronto, desde la torre CN



Mendigo

Mendigos








lunes, 15 de octubre de 2012

Pero van sin bolsas. Granada

 



Pero van sin bolsas.
Esto decía el taxista de Granada, cuando le advertí, de que en Granada no había síntomas de la crisis, dado el alto nivel de turismo en la ciudad, algo que ocupa, autobuses, taxis, restaurantes, y demás lugares para visitar en la ciudad de la Alhambra.
Ha sido un puente de tres días, y como siempre, una incomodidad no recomendable para nadie, ya que todos vamos a golpe de corneta, los mismos días y a las mismas horas, pero en este pueblo del sur de Europa, somos así de ceporrillos, capaces de pagar el triple por una habitación de hotel, porque es puente, de hacer cola para comer, de no poder sentarte en ninguna parte, e incluso de quedarte sin visitar la Alhambra por no quedar entradas, eso sí, después de hacer una verdadera longaniza de kilómetros, y haberte dejado la pasta por toda la ciudad y parking públicos, y esperando suerte para que no te haya pillado un radar en la carretera y te aparezca otro atraco de cien euracos.

  Pero lo mejor de todo, es cuando me lamento frente a la vendedora de entradas en taquilla, y le digo que he tenido que hacer 500 km para poder fotografiar el patio de los leones por la noche, y que ahora me tengo que volver sin hacerlo; a lo que me contesta con una amplia sonrisa aprendida, que eso no le extraña, que vienen de más lejos, incluso de la China.




miércoles, 18 de julio de 2012

La campanilla





Realmente, los políticos no solo nos van eliminando libertades y manipulando cada movimiento de nuestras vidas, sino que además  lo disfrutan, es una exaltación de su instinto sádico y represor. Hay muchos ejemplos de ello, pero no se podrían enumerar en tan solo unas líneas, el cómo lo van haciendo progresivamente y sin que nos demos cuenta, hasta el punto de que incluso defendemos dicha manipulación, porque previamente y mediante campañas publicitarias nos fueron convenciendo de su beneficio, (a unos más que a otros, claro).
La campanilla, se empezó a engendrar allá por los años setenta, fue una larga gestación, pero llegó a nosotros con mucho peso y salud, se hizo su sitio, y ahora la vemos perfectamente ubicada y empadronada en nuestra sociedad, con un derecho incuestionable y asumido como un gran beneficio para nosotros y nuestra seguridad; ella está diseñada para ser un incordio, impertinente y molesta, pero son tantos los beneficios de los que nos han hablado, que ni nos la cuestionamos (como tantas otras putadas). Sí, me refiero a la campanilla que te recuerda que no llevas el cinturón de seguridad puesto en el coche. Según qué modelo y precio del coche en cuestión, esta será más o menos molesta, como siempre, y desde ese instinto represor, que aumenta a medida que se dirige hacia los más pobres o débiles de esta sociedad.
La idea política es tan Maquiavélica, que no solo te obligan a ponerte el cinturón, (bajo multa), sino que además obligan a los fabricantes a incorporarles la campanilla para que esta te torture, si no no te lo pones;  pero no se queda eso ahí, su instinto mezquino es tal, que incluso obligan al fabricante del coche  a que cuando trates de elevar el sonido de la radio para tapar el de la campanilla ¡¡¡La muy hija de puta, o hija de político, también aumenta su sonido!!!
(Y todo eso ocurre dentro de MI coche)

jueves, 22 de marzo de 2012

Las Nínfulas




Hace ya años tuve la fortuna de conocer a una de las criaturas más fantásticas que Dios y la naturaleza nos puede regalar, una Nínfula.
Apareció en mi vida de la manera más natural e inesperada, había un motivo común que nos hacía vernos cada día, lo cual nos aportó una amistad inmediata, pero desde el primer momento sentí una fuerza magnética que alteraba todos mis sistemas, con ese deslumbrante brillo seductor, con cada palabra, cada movimiento perfectamente orquestado por la facultad de la naturaleza, cada mirada, dirigida hacia mí con la precisión de un rayo laser y hacia un único punto vital, desestimando cualquier otro periférico.
Rompió toda mi estabilidad, mis cimientos, quedé sometido a todos esos encantos que la naturaleza le había concedido de manera divina; sin duda fue una de las elegidas.
Una noche, al poco tiempo y de manera "casual", nos encontramos en un lugar donde fue posible el acercamiento íntimo, de inmediato sabíamos lo que pasaría, podía sentirlo con seguridad, invadía ese pequeño ambiente que había entre los dos.
 A los muy poco minutos de mantener unas palabras de alegría por nuestro "casual “encuentro, ella, sin dilaciones  y con total seguridad sobre sus intenciones, y aceptación por mi parte, me planteó un diseño para esa noche, es decir, una copa en un agradable lugar y después irnos juntos a su casa, donde pasaríamos la noche, ya que esa noche, "casualmente", tanto sus circunstancias como las mías  nos lo permitían.

Aquello, no duró más de tres cuantiosos y sublimes encuentros, del mismo modo que lo habría hecho  cualquier Ángel de la guarda, que tiene que continuar su camino para seguir visitando a otros necesitados, no pudiéndose mantener por más tiempo en el mismo lugar ni con la misma persona, empleando en ella solo en tiempo necesario, y con ello ampliar sus misiones de ayuda en la tierra.
 Posiblemente ella, por ser una Nínfula, ya en edad adulta,  sabía que no podía permanecer por más tiempo junto a mí, porque habría sido letal, como una sobredosis de cualquier potente fármaco.

Durante nuestros encuentros, que transcurrieron en no más de dos o tres semanas, viví unos días apoteósicos y perturbadores, al borde de perder la razón, sabía que sus encantos no solo podía verlos yo, ya que eran radiantes y luminosos; apareció en mi ese sentimiento agridulce que produce la mezcla del amor y los celos, sentía como me destrozaba cada minuto del día, como quien se ve abocado a soportar una tortura física que se hace interminable.
No entendí entonces, que una Ninfula, al igual que un Ángel de la guarda, no es propiedad ni objeto de nadie, sino un regalo divino, llegado del cosmos  con fines colectivos, alguien con la suficiente, o más bien, portentosa generosidad, como para repartirse de la mejor manera posible, ofreciendo a cada uno de sus necesitados lo mejor de ella misma.
Quizás ni tan siquiera era consciente de su influencia sobre mí, quizás ni de su gran poder, ya que era un poder natural, y no un poder aprendido, un poder que se ejerce sin proponérselo, no es un sistema aplicado con éxito con el cual sentirse triunfadora, simplemente era un poder concedido por Dios y traído a este mundo por ella, solo para premiar a algunos afortunados, (yo fui uno de ellos) por lo que doy gracias a esa fuerza divina. Nunca la olvidaré, nunca olvidaré aquellas noches de verano, bajo aquella tenue luz  y el lento movimiento de las grandes aspas de aquel ventilador, colgado sobre nuestros cuerpos, nunca olvidaré su generosidad para conmigo, esas cosas pasan y difícilmente se repiten, pero esta siempre permaneció y  permanecerá conmigo.   

viernes, 2 de marzo de 2012

El encuentro








Todos sabemos que hay un momento muy importante en nuestras vidas, el momento de pasar una entrevista de trabajo, incluso hay gente especializada que te prepara para ello, algo por lo que incluso estamos dispuestos a pagar.

Pero pocas veces no detenemos en darnos cuentas, que estas "entrevistas", las pasamos cada día, cada día se nos evalúa, se nos aprueba o se nos suspende; cuando se nos aprueba sentimos la felicidad, y si nos dan una nota alta, entonces sentimos la gloria, pero por lo general, ese examen diario es mucho más exigente que el de la entrevista de trabajo, generalmente, si se pasa, se pasa con la nota mínima, por eso tenemos tantos "conocidos", y tan poco buenos amigos.

A lo largo de la vida, hemos tenido muchos de estos suspensos, y en estos, ni tan siquiera te dan la opción del examen de septiembre, porque no existe un protocolo previsto para ello, aquí las decisiones son absolutistas, despiadadas, carentes de generosidad; se pasa, o no se pasa, sin derecho a explicación, somos unos verdaderos dictadores, y rozamos en la tiranía con quien no nos gusta.

Pero hay un escenario mucho más interesante dentro de este mecanismo selector, y del que pueden "saltar chispas", cuando el examen es mutuo y preparado el encuentro con antelación, entre dos personas que nunca antes se vieron. Es como estar en medio de un cuadrilátero, muy bien iluminado y definido, con unos focos muy potentes, donde nada se perderá de vista, cada movimiento será estudiado por el rival, cada mirada, cada pensamiento, cada palabra......Y como resultado, podría salir el más estrepitoso y doloroso de los resultados, acabando en caos, para uno o el otro, o quizás para los dos; pero también puede salir el mejor de los resultados, ¡el triunfo!, el más grande, ese que roza el cielo y las estrellas, y ese solo puede ser uno y solo uno, el que acaba compartido por los dos, ¡el hombre y la mujer!.

lunes, 27 de febrero de 2012

La piscina

















Imagina una gran piscina llena de agua, a la que te dejas caer, amortigua la caída, es agradable, acogedora, envolvente....


Imagina una gran piscina llena de algodón, a la que te dejas caer, amortigua la caída, es agradable, acogedora, envolvente.......


Imagina una gran piscina llena de amistad, simpatía, confianza, entendimiento, certeza, armonía, predisposición a lo lógico y natural, sin condicionantes, sin precio, sin nada a cambio, y a la que te dejas caer;  amortigua la caída, es agradable, acogedora, envolvente...., pero además, además es lo más fantástico que la vida te puede regalar.



lunes, 13 de febrero de 2012

Los peones








Seguro estoy, de que cualquier represión o tiranía llevada a cabo mediante leyes políticas, no sería posible sin la incondicional colaboración de una buena parte de la sociedad, alguien préviamente engañado, dotado a la vez de un oculto instinto represivo; sí, son su gratuito ejercito de peones, sin ellos nada podrían hacer, y los tenemos junto y entre nosotros, sentados en la misma mesa, compartiendo trabajo, viajando juntos, compartiendo aficiones, etc, son nuestros verdaderos y disimulados enemigos, los que hacen llegar y depositar la tiranía sobre nosotros.

Así que por muchos años que viva, nunca podré entender como cualquiera de estos peones, es capaz de anteponer a cualquier tipo de amistad, armonía, cordialidad, empatía,etc, su instinto absurdo-represor. Entiendo, que lejos de ser necesario, y sí peligroso para las libertades, las personas no deberían ser ni antitaurinas, ni anticazadoras, ni antijuego, ni antialcohol, ni antitabaco, ni anti nada; simplenmente no tendrían que serlo. El "anti", suele ser una emoción que emana de un instinto y principio dictatorial, un auténtico desprecio por la libertad de los demás. De hecho, estos peones se contradicen, ya que con frecuencia, son anti de algo, y al tiempo defensores de otra cosa, a la que a su vez se tienen que enfrentar a su homólogo anti esa otra cosa. Un juego muy antiguo y bien diseñado por las altas esferas políticas y sus sicólogos a sueldo, para dividir mediante el enfrentamiento.
No te puedes librar de los peones, son una plaga y muy numerosa, se hacen notar con la misma arrogancia que podría hacerlo cualquier persona altamente cualificada para algo.
Hace unos días, una "amiga", ahora mi amiga, (Espero, Rosa del desierto), tuvo la generosidad y valentía de organizar una cena de amigos, todo lo preparó cariñosa y minuciosamente, encontró un lugar precioso, un rincón ideal para esa reunión, ubicada en un altillo de pequeño y acogedor restaurante. Nos presentamos, ya que casi ninguno nos conocíamos, solo ella era el denominador común, algo bastante imaginativo y ocurrente por su parte.
Todo transcurría a pedir de boca, y no se percibía antagonísmo alguno; ella, Rosa del desierto, supo poner una alfombra que deprendía amabilidad, simpatía y sobre todo distensión, no se necesitó más de un cruce de miradas para conseguirlo mútuamente, es la magia que tienen algunas personas, como es su caso. Todo estaba resultando perfecto, sentía que estaba con mi gente de toda la vida, totalmente relajado y feliz; incluso y para broche de una noche perfecta, a partir de cierta hora, el propietario del restaurante cerró sus puertas, dejándolo solo para nosotros, por lo que subió al acogedor altillo a decirnos que ya podíamos fumarnos esos deseados y eternamente compañeros de toda fiesta, los cigarrillos, !!VIVA!!, pero mi gozo en un pozo, en ese momento y con cara en forma de decreto ley, apareció el peón, perdón, peona, sentada en nuestra mesa, con aires de absoluta autoridad, quien dijo: NO, ni hablar de eso, AQUÍ NO SE FUMA, a lo que alguien le cuestionó su postura, y a lo que ella empezó a responder con todo un arsenal de razones legales y no legales. Aquí la amistad ya no significaba nada, quien reinaba en la mesa era la ley, esa que nos dejó por herencia un grupo de despiadados políticos, echados por ineptos y corruptos, y trasladada hasta nosotros por esta, su peona 
Me levanté de la mesa, asentando que lo hacía por esta razón, que había dejado de ser una mesa grata para mi, y no estaba dispuesto a compartirla con ese decreto ley en foma de peona. Me fui a la planta baja, donde me tomé mi Gin tonic de ginebra azul, y le di toda la caña me que me salió de.... a mi paquete de Pall Mall extralargos.
No pude ver que pasó después en ese, hasta entonces, acogedor altillo, pero creo que la peona ya no lo pasó demasiado bien, algún sentimiento de desplazada debió quedarle, puesto que a la salida, los demás seguimos, (salvo ella), nuestro camino hacia la última copa de despedida, donde nuevamente lo pasamos genial, pero eso sí, no se llegó a fumar en aquella mesa, (ella venció).
Pues la verdad, victorias como esas no quiero, ni para mi, ni para nadie a quien yo quiera.


jueves, 2 de febrero de 2012

Irán







Nuevamente ando preocupado, y no por estampitas de perritos maltratados, ni niños sucios que se ven en la necesidad de trabajar, etc, etc; no, ando preocupado de verdad, porque veo como los EEUU, una vez más están preparando una nueva masacre humana, donde morirán miles de perritos y niños, y no de los que nos cuentan que están explotados y trabajando; y que no son precisamente de Irán, donde su status de vida es bastante avanzado, sino sencillamente niños normales, inocentes, felices, que van a sus escuelas, que juegan a la pelota, que ven sus televisiones y sus dibujos animados, hijos como los nuestros...... 
Sí, su modus operandis está siendo el mismo de siempre, no necesitan ni más inteligencia ni más imaginación para engañar a tantos millones de personas, si ayer eran las armas de destrucción masiva en Irak, después era acabar con el tirano (según ellos), de Gadafi; ahora es porque Irán tiene uranio enriquecido, (como lo tienen otros países), Francia, Alemania, Japón, Inglaterra, Rusia, Brasil, Holanda, y cómo no, ellos mismos y en macrocantidades. 
Pero una vez más miraremos para otro lado, incluso aceptaremos el calificativo de país potencialmente peligroso, y al que hay que masacrar, porque nos lo dicen nuestros ministros o ministras de defensa; aunque claro, ellos no emplearán la palabra masacrar, dirán, limpiar el país del mal, acabar con el tirano, liberar al pueblo.......y bla, bla, bla.
Pero vamos, que yo sepa, el mundo islámico, a nosotros podría hacernos el mismo daño que el perrito que vemos pasar y ladrándo por la calle desde nuestro balcón del cuarto piso; su capacidad ofensiva, con unas armas que préviamente nosotros les fabricamos y comercializamos en la tienda outlet, no podrían llegar más allá de su pueblo más cercano.
Esto me hace pensar en el doble negocio que supone el venderles estas armas, por un lado comercializamos lo pasado de moda, y por otro encontramos el pretexto para masacrarlos. VIVA LA LIBERTAD DE OCCIDENTE. VIVA LAS PETROLERAS.

viernes, 27 de enero de 2012

La mirada









Llegué a ella por recomendación, necesitaba de su trabajo, la visité varias veces, ella en su mesa, yo al otro lado. Siempre mantenía una actitud sería, serena, profesional, limitadora; pero desprendía de sus ojos un brillo especial, un brillo que no podía ocultar, quizás el que algo tenía que ver con lo que a mi me apetecía decir, pero callábamos, callábamos mientras ese brillo se mantenía, incluso mientras me marchaba podía sentirlo a mis espaldas...... 


Anoche nos encontramos, no solo lejos de su mesa, sino en el otro extremo de las circunstancias, por la noche, en la calle, bajo la influencia de un buen ambiente de terraza de copas.
Ella se sentía segura, protegida; de un lado su marido, del otro su amigo, mi amigo, quien estaba junto a mi cuando ella llegó, quien en su día me la recomendó. 
El brillo de sus claros ojos en la noche, se extendió hasta su cara, su boca, sus palabras, sus manos; hablamos y hablamos, y mientras me hablaba, con frecuencia ponía sus manos sobre las mías, dejando llegar hasta ellas ese brillo deseado, y con ello, saldando una deuda nunca mencionada.


Quizá no lo supo, quizá nunca lo sepa, pero me obsequió con una de las noches más bonitas que recuerdo.

lunes, 2 de enero de 2012

El baile





No sabía que después de tantos años me volvería a dar por el baile, ahora lo hago cada día. 
Recuerdo cuando era algo que llevaba innato en el cuerpo, no era necesario proponérmelo, brotaba solo, al sonido de la música, daba igual en una pista de baile, que sentado en un taburete junto a una copa, o quizás dos, incluso en el asiento del coche,(siempre que no me acabaran de denunciar o estuviera inútilmente buscando aparcamiento), pero tristemente el paso del tiempo fue acabando con esa necesidad fisiológica, para convertirse en algo que tenía que proponerme, para más tarde incluso perder la necesidad de proponérmelo, incluso molestarme ese......¿es que no bailas?, !vamos, sal a bailar!, esa insistencia impertinente (con buena voluntad), pero impertinente, dejándote incluso al borde de marcharte, como último recurso de eludir el generado compromiso en mi por complacer a los demás. Acabó no sirviendo ni el alcohol para despertarme esa necesidad, ya solo me servía para fomentar mis buenos instintos de solidaridad, amistad o emociones sentimentales.
Pero la vida cambia, y me ha regalado una gran y agradable sorpresa, estoy muy emocionado, feliz, contento, casi no lo puedo creer, estoy bailando, es algo mágico, sí, es cierto, ha sido como un regreso a la juventud, de verdad, (otra explicación no tiene), !!Diosss, he rejuvenecido!!, esto lo prueba, y ha sido gracias a la tecnología, pero no a la de una sofisticada maquina de hospital, sino a la de una simple aplicación electrónica, sí, de estas que ponen ahora para controlar el encendido y apagado de la luces, y con ello el "ahorro" de luz en los cuartos de aseo públicos, bares, restaurantes, etc, cuyos sensores encienden la luz al entrar, pero a mitad de acabar con tus necesidades urinarias, se te apagan y te quedas a oscuras,(el ahorro extremo), por lo cual y por respeto a la higiene del lugar, me veo en la necesidad de ponerme a bailar al compás de cierto caudal, para provocar un movimiento que el sensor detecte y se vuelva a encender la luz. !VIVA LA TECNOLOGIA!.



jueves, 29 de diciembre de 2011

La pirámide




Se cierra un inaceptable, represivo e incomprendido año, y todo se llena de ilusiones  para el próximo, de esperanzas, de esperanzas que tendrán que ser divinas, porque casi nadie se quiere dar cuenta de la realidad que se ha apoderado de nuestro sistema económico, no enfermo, ni accidentado, sino desgastado, caduco, en el pico de la pirámide, necesitado de una profunda reforma, de un cambio de mentalidad, cosas que ni políticos ni grandes controladores del capital están dispuestos a llevar a cabo, no, no porque ellos no lo pueden concebir de otra forma, ni permiten que los demás lo hagan.
 Pero un sistema que opta por apartar a cinco millones de trabajadores por no mover ficha en sus estructuras básicas, tanto laborales como económicas y esperar que el juego continúe sin ellos, es una misión imposible, sus consecuencias y agonía continuarán durante mucho tiempo, tanto como el que necesiten para cambiar su mentalidad. 
Su esperanza y utopía es aumentar la productividad para crear empleo, pero aumentar la producitivad solo es posible si existe una demanda de ella, y nuestra sociedad tiene una saturación general de mercado, no tendría sentido construir más edificios de viviendas, para que como tantos otros queden sin habitar, ¿o los construimos para que decoren la ciudad?, ya tenemos varios coches por familia, ¿acumulamos más como si de una colección de cromos se tratara?, ya tenemos varios televisores por las casas, ¿ponemos más?, claro que no, hay que olvidarse de utopías productivas y aceptar la realidad de que hemos llegado al mundo soñado donde trabajan las máquinas y se reduce la mano de obra, de tal manera que su única posibilidad es la redistribución del trabajo.
Pero sin duda tanto el nuevo gobierno de España, como los de Merkel, Sarkozy y demás, se seguirán estampado contra la pared, sin encontrar solución alguna, atrapados como un animal en una jaula, porque tampoco al sistema de moneda único le encuentran solución, en la mesa del juego siempre habrá jugadores que expolien a otros, y a continuación se les presta dinero para que sigan jugando y así ganarles más partidas, a continuación a los expoliadores se les viene el insalvable problema de que necesitan cobrar, y si no le siguen prestando no es posible, y si no les prestan tampoco podrán seguir en la mesa de juego para poder continuar expoliándolos, y si a los expoliados se les exige recortes para poder pagar su deuda, y los recortes llevan consigo el no poder jugar en la mesa, es decir, el de no comprar a estos países más competitivos para ahorrar; así que tampoco esto sirve a los expoliadores..................
Creo, que no solo España, Europa necesita un profundo cambio, un cambio que haga posible la unión y la moneda única, pero sin duda, eso no llegará de la mano de Merkel, ni de Sarkozy.
Feliz Navidad y mis deseos de un mejor 2012


martes, 4 de octubre de 2011

Unos días en Lisboa. Portugal



              Puente Vasco de Gama, ingeniería portuguesa  17 Km de longitud


De vuelta a España y llegando a la zona fronteriza, iba teniendo una extraña sensación, una sensación de tristeza, de mal augurio por España, realmente no me apetecía volver, algo que siempre me apeteció al regresar de otros países, quizás por la comodidad del idioma, de la moneda, de las costumbres, o posiblemente por un poco de todo.
 Pero esta vez ha sido distinto, las cosas en España han ido evolucionando de manera muy negativa en los últimos años, este país ha conseguido hacernos infelices a casi todos, generar en nosotros sentimientos de odio, mal humor, mal carácter, miedo, inseguridad, sensación de zozobra, ha puesto una distancia entre nosotros y nuestros placeres más naturales y primitivos.
He visto en Portugal una sociedad muy distinta a la que nos cuentan nuestros políticos, y de la que solo hablan cuando se tienen que referir a sus problemas económicos, como forma de hacernos pensar en lo bien que nosotros estamos; pero no es cierto, esos supuestos problemas no son peores que los nuestros, son situaciones financieras, que aunque tengan su repercusión en la calle, lo cierto es que su vida continua de manera normal, en apariencia nada ocurre allí. (Lisboa tiene un PIB, superior a la media europea)
Pero lo cierto es, que nuestros políticos y periodistas nada nos cuentan de su realidad, una realidad bien distinta de la española, una realidad que me ha sorprendido, donde puede sentirse perfectamente un nivel de civismo, educación, comportamiento, y un saber vivir sosegadamente cada momento, muy por encima de lo que sabemos hacer en España.

En los restaurantes no se han perdidos esos principio de la buena y generosa cocina que un día tuvimos aquí y se cambió absolutamente por la especulación y el negocio más feroz, algo que nos ha ido llevando a unas mesas donde ha bajado la calidad y la cantidad, como forma de máximos beneficios. Pienso que quien pone una mesa, cobra 40 euros y deja con hambre al comensal, alejándose de nuestros más básicos e históricos principios de honestidad, generosidad, sentimiento de anfitrión y orgullo, tanto de su casa como de su cocina,  más que un buen comerciante es un simple sinvergüenza sin escrúpulos, especie que se ha extendido con mucha fuerza por toda nuestra geografía.

Lisboa es una ciudad gigantesca, (casi 2.400.000 habitantes),pero radiante, bonita y bien distribuida urbanísticamente, con una considerable densidad de automoción, tanto de coches particulares como de su abultado y gran servicio de transportes públicos, donde se puede elegir, taxis, autobuses, metros, modernos tranvías, e incluso sus históricos y bien conservados tranvías de madera. Todo esto me recuerda a la sensación que hace muchos años me produjo el ver circular simultáneamente en Ámsterdam a todos estos tipos de vehículos sin problema alguno, sabiendo cada uno de ellos cuando debía o no de pasar, sabiendo cuando tenía o no que ceder el paso, incluyendo las bicicletas; en aquel momento pensé que todo eso solo era posible en lugares del norte de Europa, donde todo civismo se da por hecho, pero no, resulta que aquí en el sur también ocurre, ocurre en Lisboa, su tráfico rueda de manera fluida, y lo hace solo por el saber hacer, por saber comportarse, por saber cuando uno tiene que ceder o no, y por supuesto sin la presencia de marciales policías de tráfico, al menos yo no lo vi, no, en Lisboa todos parecen saber qué es lo que se debe hacer y lo hacen, si los pitos de los coches gastaran gasolina, habría que cerrar las petroleras; es increíble, una metrópolis tan grande, densa y silenciosa a la vez.

Los portugueses siguen siendo educados,(como lo fuimos nosotros),siguen siendo amables (como lo fuimos nosotros), siguen siendo respetuosos,(como lo fuimos nosotros), siguen siendo solidarios,(como lo fuimos nosotros), ¿qué ha pasado aquí?, ¿cómo nos han envenenado de esta manera?.

Nuestros políticos históricamente nos han puesto de espaldas a nuestros hermanos portugueses, ¿porqué?, personalmente reivindico una nueva y verdadera unión entre nosotros, y no me refiero a uniones imperialistas, sino a una unión de verdadera colaboración y complicidad en todo lo concerniente a la península ibérica, de nuestra historia, esa que alguien un día rompió, imperialismos e independentismos convergen en lo mismo, la sed de poder, !!si no puedo con todo, podré con una parte del todo, pero será mío!!. Sí, creo que esto fue como separar a dos hermanos recién nacidos.


domingo, 28 de agosto de 2011

El frutero y su furgoneta




 Hace algunos veranos, empezó a venir un hombre con su furgoneta hasta la entrada de mi edificio, la aparcaba junto a la valla de entrada, era un vendedor de frutas, muy mayor, con cara de haber llevado una vida muy castigada, serio, triste, decaído y con una voz muy apagada, él no tenía altavoz, ni usaba el pito de la furgoneta, ni nada que llamara la atención; humildemente y cansado, se sentaba en la acera, a la espera de que sus posibles clientas bajaran a comprarle alguna fruta, al no tener un horario exacto ni oficial, tenía que invertir mucho más tiempo del necesario en esa espera, y aun cuando ya había conseguido vender, se mantenía a la espera durante bastante tiempo, por si a alguien se le hizo tarde para bajar y no dejarlo desatendido, era evidente que no tenía prisa, su comercio era muy reducido y no necesitaba abarcar muchos sitios para vender.
Un día de los asignados para venir, llegó más tarde de lo habitual, pero mi ex pareja estuvo esperándolo, mirando de vez en cuando desde la terraza por si lo veía llegar. Cuando apareció, bajó a comprarle algo que necesitaba, ella era posiblemente su más fiel clienta, incluso le hacía publicidad a otras vecinas para que bajaran a comprarle; al llegar junto a él le preguntó porqué había llegado tan tarde, él le contestó que se le había roto su vieja furgoneta, y que había tenido que alquilar una, algo que le costaría más de lo que ganaría con esos pocos kilos de fruta que vendería, pero que no quería dejar a nadie esperándolo y no venir. 
Le comentó que posiblemente ese sería el último verano que vendría, porque ya no tenía edad para continuar, y además una furgoneta nueva no le sería rentable ni podría pagarla. A partir de ese día estuvo varias semanas sin venir, hasta que lo volvió a hacer, acabó comprando una furgoneta de segunda mano con la ayuda de un familiar.
El verano pasado volvió, lo vi desde lo alto de mi terraza, estaba sentado en la acera, solo, con la cabeza gacha, aspecto de desolación, esperando a que alguien bajara, con esa ya conocida imagen de tristeza, y pensé !qué pena!, mi ex pareja ya no bajará, ya no está, pero él no lo sabe, pensará que ya no quiere bajar, que ya no quiere sus frutas, o quizás que ahora las compra en otro sitio......
De pronto me surgió este importante problema y pensé, si me ve, sin duda creerá que ella ya no le quiere comprar, pero si tampoco me ve a mi, es posible que piense que ya no estamos aquí, que nos hemos ido a otro sitio a vivir, y eso no le puede hacer ningún daño más allá de una pequeña venta perdida. 


Desde el verano pasado no he permitido que me vea.

jueves, 25 de agosto de 2011

Paula y yo..............


Recuerdo un día, ya lejano, que le dije que podría negociar con ella cualquier cosa, excepto permitirle subir de paquete en las motos, (ya sabemos lo peligrosas que son), sobre todo en manos de los jóvenes.
Pero llegó un día que lo hizo y lo supe, así que la llamé por Teléfono para echarle una bronca monumental, con lo cual acabamos muy mal, y ella llorando.
Apenas pasaron unos minutos, cuando sonó mi Teléfono, sí, era su madre, para echarme una bronca mucho mayor que la que yo le eché a Paula, hasta tal punto llegó, que incluso me dijo que quien me creía que era yo para decirle a Paula si debía o no de subirse de paquete en las motos, lo cual me enfureció mucho, hasta tal punto que el asunto acabó con fuertes insultos. Creo que fue esa la última vez que hablé con su madre.
Pasado un tiempo, no demasiado largo, un día nos volvemos a encontrar Paula y yo, para salir juntos esa tarde, creo que fuimos al cine, y después cenamos en una terraza de la ciudad. De vuelta la acompañé dando un paseo, y al llegar allí, me pidió que bajara al garaje, pensé que querría que viera algún problema del coche de su madre, recuerdo que bajamos por la rampa, hasta quedarnos muy cerca del coche, se detiene y lo hago yo también, espero, se hace un silencio, que me hizo mirar a uno y otro lado, pero no veo nada extraño.
Pasados unos instantes, me mira y me dice, ¿no ves nada?, entonces vuelvo a mirar con más interés, y dirijo mi mirada a una Moto Yamaha, roja, de esas tipo carreras, junto al coche amarillo de su madre, tenía yo las manos metidas, al igual que Paula, en similares cazadoras, me mantengo en silencio durante un instante, hasta que decido girar la cabeza levemente, y de reojo miro a Paula, en ese momento me dirijo a ella, pero no de palabra, sino levantándole las cejas hacía la moto en forma de pregunta sobre si esa moto era suya, a lo que con un lento movimiento afirmativo de cabeza asentó que sí.
Semanas atrás, y a continuación de las broncas, su madre le compró la moto.
Me quedé callado, y entonces me dijo ella, en gesto vencedor: Me dijiste que no subiera de paquete en las motos, pero no que no pudiera conducirla yo.
Una vez más me mantuve en silencio, tratando de evitar cualquier manifestación de palabra o gesto emocional, pero pensé..... Esta es mi hija, !la madre que la parió!





lunes, 18 de julio de 2011

Silvie.





Hoy, mientras comía, algo que suelo hacer solo, y suele ser un buen momento de meditación para mi, me venían recuerdos del pasado, algo normal por otra parte, ya que nuestra vida está hecha fundamentalmente de nuestro pasado, el presente es un instante y el futuro solo una imaginación. 
Nuestro pasado empieza justo un instante antes de nuestro pensamiento presente, pero en el caso de hoy se alejaba a mis años de instituto, es decir, los años setenta.
 Esta vez mi recuerdo es un recuerdo muy concreto y especial, un recuerdo del que difícilmente alguien podría escribir más de una línea, sin embargo, para mi fue algo importante, puesto que nunca lo he olvidado, y siempre me ha acompañado; mi recuerdo es para Silvie, una niña francesa que me acompaño durante varios años en las clases de francés, aun la recuerdo, muy delgada, con su vestido minifaldero, propio de la época, su largo, lacio y oscuro cabello, con tan solo una onda en su parte final hacía el interior del cuello, también propio de la época, era alegre, divertida, capaz, solidaria, y su mejor amigo se llamaba Pierre, también francés, siempre iba junto a ella, juntos tenían sus continuadas aventuras y desventuras infantiles.
Silvie se convirtió en mi amiga inseparable, siempre la llevaba conmigo, aunque quizás ella nunca lo supo, creo que incluso me enamoré de ella, y quizás por eso nunca la he olvidado, de ahí mis frecuentes y nostálgicos recuerdos.
Pero no la he vuelto a ver, estará muy cambiada, ya tendrá cerca de cincuenta años, y me pregunto como será ahora, tampoco sabría como encontrarla de nuevo, perdí esos libros y ahora no se en que estantería de librería o baúl de recuerdos podría encontrarla, pero me gustaría volver a ver esas viñetas o estampaciones, con su cara, sonrisa y efectos dinámicos, mientras andaba, hablaba o corría alegremente por las páginas del libro de texto del Francés de los años setenta. 

martes, 7 de junio de 2011

Mi amigo Óscar


 Hacía ya algún tiempo que mi ilusión emocional era encontrarme con alguien en la vida que se convirtiera en parte de ella, un amor, una pasión, alguien capaz de mover mis cimientos, de generarme una nueva y gran ilusión.
Pues bien, hace apenas un par de días conocí a Óscar, llegó a mi casa dispuesto a todo, con tal de facilitarme la vida y ayudarme en todo lo necesario, para hacerme feliz sin apenas pedir algo a cambio.
Mi amiga Carolina, de la Parrillada Argentina de La Manga, me lo presentó, y me dijo que podía convivir con él unos días para ver qué tal se portaba, y si todo iba bien entre nosotros, podría hacerme con otro Óscar,  pero este ya para siempre, como un verdadero amor consagrado, alguien con quien compartir el resto de mi vida.
Lo vi como a un pequeño y extraño personaje, en principio no pensé que pudiéramos entendernos para nada, demasiado autosuficiente, diría yo. Sí, definitivamente no me parecía muy asequible ni cercano, pensé que más que vivir juntos, simplemente viviríamos cerca.
Estuvo aquí toda una tarde, no decía nada, pero yo de vez en cuando me giraba desde mi sillón del ordenador y lo miraba, trataba de pensar en cómo sería realmente este amante, y él no parecía inmutarse, dando un aspecto de mucha seguridad en si mismo, al tiempo que no parecía ser muy invasivo, que se conformaba con un pequeño espacio de la casa, pero eso sí, pequeño, pero como muy suyo, dispuesto a batirse a sable si fuera necesario por defenderlo.

 Pero el jodío no decía nada, ahí se mantenía, impasible el ademan. 
Por alguna razón que no se bien, decidí dejarlo ahí toda la noche, hasta el día siguiente, ya que no me parecía un buen momento para negociar nada con él, así que lo dejé alimentándose de algo que necesitaría al día siguiente, energía eléctrica.

Poco después de levantarme y desayunar, estaba sentado frente al ordenador, sin haber llegado aún a notar su presencia, miré hacia mi derecha y de pronto lo vi, tal cual se había quedado la noche antes, junto a su despensa de energía eléctrica, su propio cargador.

 Sí, es un pequeño monstruo de robot, capaz de limpiar el suelo él solito, así que le di al interruptor y salió en marcha, no sin antes ponerle un programa para que limpiara todas las estancias de la casa, en una hora que supuestamente tenía de carga eléctrica. Pues nada, ahí que va mi Óscar y comienza la tarea, pero de una manera que siempre me inquietó, es decir, sin decirme previamente como lo haría, sin una sola explicación, de esas que nos gusta que nos digan cuando nos van a hacer algo, un mínimo adelanto de su proyecto de limpieza. Pero bueno, lo cierto es que se pone en marcha, y claro, no puedo evitar  seguirlo con mi vista, me giro una y otra vez para observarlo, pero más que por ver su trabajo, pensando en que momento arremetería contra mis piernas, ya que estoy sentado en el butacón del ordenador; pero no, a los pocos minutos y rompiendo toda lógica, veo que toma cualquier dirección menos la de mis estimadas piernas, eso al menos me tranquiliza.

Van pasando los minutos y empieza a inquietarme de nuevo, no veo que siga un orden, lo veo pasar muy cerca de cosas que debería recoger, pero no lo hace, lo va dejando todo a medio, lo espero en la siguiente pasada y veo que tampoco lo hace, una y otra vez, por uno y otro lado, se vuelve a dejar esa suciedad, incluso se va y cambia de estancia, entra en otra habitación, en ese momento ya no puedo verlo, pero mi curiosidad, como entenderéis me levanta de mi butacón, en esa habitación empieza a hacer lo mismo, se va dejando cosas, empiezo a enfurecer con él, solo tengo instantes de relajación cuando se mete bajo la cama, al no verlo, me da la impresión de que podría estar haciendo bien su trabajo, son instantes de relajación, pero la felicidad dura poco y vuelve a salir, pasa por donde ya no es necesario, empiezo a enfurecer aun más, así que decido volver a mi butacón y tratar de olvidarlo, pero muy poco después vuelve cerca de mi, ¿recogerá lo que se dejo?, lo miro de reojo, y él parece darse cuenta, incluso parece tomarme el pelo, sobre todo con su cántico, ese yzass, yzass, de sus giros y ese buffffff, cuando sale en línea recta, y además lo hace con su intermitente luz azul, ! esa sí!, esa si que me toma el pelo, porque justo cuando le fijo la vista, él va y hace un rápido movimiento, como evitándome, echándole mucha cara dura y pasando de mí.
Pero por fin veo que lo que debió de recoger mucho antes, lo hace ahora, y eso si que es verdaderamente  trágico para mí y para lo de mi especie, que necesitamos llevar un orden, una lógica y unas matemáticas para hacer el trabajo o cualquier otra cosa, pero para él todo eso no existe, él no necesita la lógica humana, él es un puñetero robot y pasa de todo, es como un diablo sin control, y la verdad, no soporto lo que no controlo, habría preferido que no recogiera esa suciedad, todo habría sido más sencillo para mi, me habría limitado a menospreciarlo, sin que ello ni él interfirieran en mi vida.

Así que aceptando por un lado su aptitud para la limpieza, y mi trauma por ver como de manera tan ilógica lo hace, decido intentar no mirarlo y seguir con mis cosas, solo oyendo esos burlosos sonidos, a los que acabé acostumbrándome, ya que inesperadamente lo eché de menos, así que no se cuanto tiempo pasó hasta darme cuenta que me había dejado en paz.
Me quedo quieto, expectante, tenso, en guardia, ¿que le pasará?, afino el oído, pero no oigo nada, decido sigilosamente levantarme para buscarlo, a ver donde estaba y que había sido de él.....       Diossssssssssss, el muy cabrón se había quedado sin energía eléctrica y se fue solo a su sitio de carga, que está en el suelo, junto a una pared, por eso estaba callado, estaba tomándose su cerveza.
 !!!!! La madre que lo parió!!!!